domingo, 21 de diciembre de 2008

domingo, 14 de diciembre de 2008

De cómo el cuerpo de policía detuvo a "los cuerpos". 3ª y última entrega.

Este es el desenlace de la historia. Aquí el inicio. Aquí el nudo.

El tímido de pelo naranja había perdido el color. Su discurso resultó el más sensato que nunca haya manado de boca de un macho. Comparó el potencial de las chicas con el de ellos, su ingenio y su valor y dejó constatado de manera casi científica que acabarían con ellos. Sin embargo, era necesario hacerlo o aquello iba a convertirse en toda una orgía. La patrulla sacó las esposas mientras Asgolfa preparaba la tocinera. Las amigas, que al verlo se pusieron muy contentas, de repente cambiaron de opinión, se volvieron más avariciosas y exigieron condiciones. Fue de nuevo Sobella Chichilá, en un cruel alarde de poder.
- De aquí no nos vamos sin un tacto rectal.
- Bueno, ya está bien. Lo que tenga que ser será, lo negociamos de camino a la comisaría, no le digo que no –aunque parezca mentira, esta era la voz del supremo.
Entraron en la tocinera llenas de emoción y júbilo. El de la media sonrisa se sentó al lado de Rufina Chuminol, feliz también de acompañar a una chavala de tan buen ver. Antes de llegar a la comisaría ya se habían intercambiado los teléfonos y rozado con sutileza. Fue el comienzo de una gran historia de amor que generaría expectativas y apuestas entre el resto de los presentes.

Poco más se sabe del suceso. Sólo que pasaron la noche en una celda acompañadas de los cinco varones, cantando –o más bien canturreando- canciones de los ochenta. Karamierdanmaiami era un apasionado de los Bee Gees, lo cual enterneció el alma de Sobella Chichilá, que acabó besándole. Guapanui Chochonso encontró a su alma gemela en el quinto policía, un tal Manolo, un poco beat, que escribía en su blog sobre escenas costumbristas del sábado por la noche. Malinda Chichona consiguió que Juan le diera la mano y le besara en la frente, un gran principio. Y Divinal Rechichín se quedó con el cuarto poli, que le enseñó la cicatriz de la pierna derecha y se dejó bautizar por ella como “Patrullero Mancuso El Breva”. 
Una escena coral entrañable, un final que nada debe envidiar al del musical Greese, una lección de moral y buenas intenciones en un mundo que parece haber olvidado los conceptos de amor, sexo, fiesta, botellón y pechos al aire. ¡Arriba los culos y las risas!

Cachitos picantes.


Un absurdo de película. Casi dos absurdos.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Los últimos días del corazón de mi jardinero Ángel.

El corazón del ángel.












Conversaciones con mi jardinero.












Los últimos días.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Sólo mía.





Ayer fue el DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO.
No puedo evitar que se me pongan los pelos de punta, se me empañen los ojos y se me acelere el corazón al pensar en ello.
Y siento herir sensibilidades si me refiero sólo a la violencia del hombre hacia la mujer.
Me estremece pensar en las mujeres maltratadas que le entran a mi hermana por la puerta de urgencias del hospital. Desde un punto de vista humanista intento comprender a las personas, entender el porqué de un comportamiento.

Pienso en el maltratrador. Para un psicópata no encuentro excusa. Punto.
¿El psicópata nace o se hace? El psicópata simplemente lo es. Considerar a su pareja como una propiedad quasi material. Utilizar a su pareja como medio para demostrar su hombría (¿hombría?). Humillar, despreciar y hundir al otro para preponderar sobre él. Orgullo que intenta esconder una infinita inseguridad.
La única pena que me da es que no haya podido aprender absolutamente de nadie a lo largo de su vida, cosa alguna sobre la palabra "respeto".

Pienso en la mujer maltratada. Unos dicen "la culpable es ella por tolerarlo". Espera, que ahora sí que me cabreo. Esa mujer es víctima no sólo de su maltratador, sino también de una educación que le ha enseñado que ha de hacerlo todo por su pareja, "la mujer ha de aguantarlo todo" (como le decía aquél cura a una conocida durante su curso de preparación prematrimonial); esa mujer está atrapada en una telaraña de engaños y manipulaciones de la que ella sola no es capaz de salir. ¿Acaso es culpable de verse vulnerable y encontrarse sola?

Mis deseos:
- que las personas maltratadas encuentren un entorno reconfortante donde hablar de su maltrato y en él encuentren la ayuda que necesitan para romper con esa situación.
- que la educación llegue a ser igualitaria, sin distinción de sexo, raza, edad...
- que la violencia deje de utilizarse como herramienta de (in-)comunicación.
- que los orgullos no sirvan más que para darnos cuenta de que somos humanamente frágiles, mordernos la lengua e intentar mejorar a partir de nuestras debilidades.
- que el RESPETO pase a ser el pan nuestro de cada día.

Por los siglos de los siglos. Amén.

martes, 25 de noviembre de 2008

De cómo el cuerpo de policía detuvo a "los cuerpos". 2ª entrega.

Esta segunda entrega, como era de esperar, proviene de la primera entrega.

Un policía pelirrojo que se llamaba Juan seguramente, devolvió a las chicas la documentación sin apenas mirarlas a los ojos, pues era tímido sin más. Malinda Chichona, también retraída, decidió que aquel sería el padre de sus hijos muy pronto. Pero Karamierdaenmaiami no tenía el cuerpo para jaleos, andaba estreñido y le apretaba el cinturón del uniforme. Además, tanta alegría y belleza ajenas le irritaban, le llevaban a acordarse de su imagen en el espejo recién levantado de la cama. Se cabreó.
- Oigan, tiren la bebida ya y váyanse, a qué esperan, parece que busquen las multas, les va la marcha.
Sobella Chichilá, que se había vuelto a acomodar en el banco, se levantó por segunda vez para hablar.
- Esto es demasiado. Somos mujeres hechas y derechas, con carrera, con sentido del humor, limpias y civilizadas. Ustedes nos han tomado los datos. Cuando se empieza algo, se ha de acabar en condiciones. Tienen que cachearnos.
- De eso nada –dijo aterrorizado el pelirrojo.
- Cállese, López, eso lo determino yo –Karamierdanmaiami no soportaba que se le adelantaran los subordinados.
- O nos cachean o no pagamos –gritó risueña Divinal Rechichín. El hipo no se le iba.
La patrulla hizo un círculo de deliberación. Todos consideraban que debía ser Asgolfa, la única fémina policía allí presente, la que llevara a cabo el procedimiento. Pero se rumoreaba que le perdía el fideuá y todo lo que incluyera almejas, en fin, que todos temían se le escapara la mano a las zonas innombrables de las gloriosas. Ninguno se atrevía a dar la cara en este asunto, aunque la emoción de Asgolfa era evidente.
- No hay cacheo –fue la respuesta del supremo.
Las cinco chicas empezaron algo así como un abucheo suavecito y con un toque musical. Refina Chuminol se atrevió incluso a improvisar unas rimas que aludían al tamaño de algunas cosas. Se crecían por segundos.
- ¡Fuera o las detengo!
- ¡Esposadas, esposadas! –gritaron todas.
- Tendremos que sacarlas a la fuerza del parque y meterlas en el primer autobús que pase –esto lo comentó Karamierdanmaiami a sus compañeros, un tanto acobardado ya. -¡Usted, la rubia, cúbrase el pecho que acaba de liberar del sostén!
- Jefe, a este paso habrá que detenerlas –habló, sudoroso, el cuarto policía.


Continuará...